Los sueños, como los proyectos, como los amores; cambian de rumbo.
Yo creo que nunca mueren: Cada uno de ellos se queda habitando una parte esencial (de esencia, de vida) de nosotros mismos. El proyecto que un día llenó nuestra vida sigue llenándola. Sólo que ahora ya no necesitamos realizarlo para vivirlo. Ya palpita por sí solo. No necesitamos su compañía: Lo llevamos por dentro.
Creo que cada tramo del camino tiene los acompañantes justos. Y una vez que hemos aprendido, que hemos compartido, que hemos intercambiado lo que hubiera para dar y recibir, los acompañantes se despiden, nos despedimos (ya sean amantes, o amigos, o compañeros de vida – de ese tramo de la vida- , o proyectos, o sueños); y continuamos caminando. Nunca sabemos qué otras compañías nos aguardan tras el próximo recodo.
Creo que muchas veces se nos hace difícil despedirnos de los acompañantes. Puede que ya no recordemos que ya antes hemos estado caminando solos. O con otras compañías distintas. Puede que tengamos un mal recuerdo del camino antes de compartirlo con quienquiera o con lo que sea que nos acompaña ahora y que está por despedirse. Puede que, seguramente, sintamos que el trozo de camino con estos acompañantes es en el que mejor hemos caminado. Con más alegría, con más amor, con más seguridad, con más confianza.
Bueno: He aquí lo que creo.
Creo que si durante este último tramo hemos sido capaces de sentir todo eso, es porque nosotras teníamos eso. La alegría, el amor, la seguridad, la confianza, eran, son y seguirán siendo, nuestras.
Como decía mi amiga Claudia: El calor que siento al rozar mi mano con la tuya, es el que desprende mi propia piel.
El amor no se provoca.
El amor no llega de fuera.
Nunca.
El amor se siente desde adentro.
Y si lo hemos sentido, si lo hemos compartido, con quienquiera que fuera nuestra compañía en el tramo anterior, nos lo llevamos puesto. Hacia dondequiera que vayamos ahora.
Gracias Ana por este bello regalo con tus palabras me indentifico y reafirman mi camino. Tu eres de esos acompañantes que costará despedirse cuando me sumerga en el mar que siempre estuvo conmigo.
ResponderEliminarTE AMO BELLA. Cristi